Reino Unido es condenado por la “abominable” exportación de herbicidas tóxicos a los países más pobres del planeta

Alice Ross, The  Guardian News/Traducción: Liza Covantes

El Reino Unido es acusado por manejar dobles estándares con respecto a sustancias tóxicas. Miles de toneladas de plaguicidas no autorizados para su uso en la Unión Europea (UE),  se fabrican en Gran Bretaña, pero para exportarse a los países “en desarrollo”.

El herbicida altamente tóxico, no autorizado para su uso en la UE, se exporta  a países en desarrollo desde una fábrica en Gran Bretaña.

El paraquat, es un agroquímico tan letal,  que un solo sorbo puede ser fatal. Este compuesto a ha causado miles de muertes accidentales y suicidios a nivel mundial, y fue declarado ilegal por los estados de la UE en 2007.

Pero el fabricante suizo de este herbicida, la compañía Syngenta,  exporta miles de toneladas del agroquímico y se exporta a otras  partes del mundo desde su planta industrial en Huddersfield, Gran Bretaña.

Activistas ambientales han condenado esta la práctica como un “asombroso doble estándar”, mientras un experto de la ONU dijo que es profundamente alarmante que se hayan ignorado las implicaciones de derechos humanos en relación a la producción de una sustancia para la exportación que no está autorizado en la UE.

“El hecho de que la UE haya decidido prohibir el plaguicida por razones de salud y medio ambiente, pero aún así se exporta a países con una regulación y controles mucho más débiles, es impactante para mí”, dijo el relator de Naciones Unidas sobre desechos tóxicos, Baskut Tuncak.

Syngenta es responsable del 95% de las exportaciones europeas de paraquat, compuesto que se vende bajo la marca comercial “Gramoxone”. La sustancia se absorbe a través de la piel y se ha relacionado con la enfermedad de Parkinson.

En 2015, Syngenta exportó 122 mil 831 toneladas de paraquat desde el Reino Unido, un promedio de 41 mil toneladas al año, según datos asentados en las licencias de exportación analizadas por la ONG suiza Public Eye y que fueron compartidas con el periódico inglés The Guardian.

Desde 2015, cuando la planta ubicada en Bélgica dejó de exportar paraquat, todas las exportaciones de la UE de este agroquímico se han realizado desde la planta de Syngenta en el Reino Unido, de acuerdo con Public Eye.

Casi dos tercios de estas exportaciones, en volumen – 62% – se destinan a países pobres, como Brasil, México, Indonesia, Guatemala, Venezuela e India. Un 35% adicional se exporta a los EE.UU., donde el paraquat sólo puede ser aplicado por ciertos usuarios que tienen licencia para ello.

Syngenta ha fabricado paraquat en su planta de Huddersfield a lo largo de dos décadas. En 2014, la compañía fue multadacon  200,000 libras esterlinas, después de que más de tres toneladas de este compuesto química se derramara por un accidente industrial.

Un portavoz de Syngenta describió el derrame de Huddersfield como desafortunado, pero señaló que nadie había resultado herido y dijo que no hubo ningún riesgo para el medio ambiente o el público.

Para los países que saben que los plaguicidas causan grandes daños a la salud o incluso la muerte,  esto es visto como una clara violación de los derechos humanos, comentó  Laurent Gaberell de Public Eye.

“El paraquat ha sido durante medio siglo uno de los herbicidas más eficaces y beneficiosos para el medio ambiente”, dijo el portavoz de la empresa. “Ha ayudado a millones de agricultores a mantenerse como productivos y competitivos”. Añadió que el herbicida está autorizado para su uso en países con “algunos de los sistemas reguladores más exigentes”, incluyendo Estados Unidos, Australia y Japón.

Sin embargo, el relator Tuncak apeló a desarrollar controles más estrictos sobre el herbicida, que según él es el más utilizado en los países en desarrollo.

“El impacto frecuentemente recae fuer de los países donde las empresas implicadas tienen su sede de producción”, dijo Tuncak. “Es un doble estándar y un ejemplo de la necesidad de controles internacionales”.

“Si bien el Reino Unido ha desempeñado un papel de liderazgo en la lucha contra la esclavitud moderna,  se ha hecho la vista gorda en cuanto a los impactos sobre  derechos humanos de las empresas británicas,  en cuanto a su suministro tóxico y cadenas de valor”.

Laurent Gaberell de Public Eye dijo: “Paraquat causa miles de envenenamientos cada año en los países en desarrollo. El Reino Unido tiene una enorme responsabilidad… Someter a individuos de otros países al uso de plaguicidas que se sabe causan graves daños a la salud o la muerte, es una clara violación de los derechos humanos “.

Nick Mole de la Red de Acción contra los Plaguicidas (PAN, por sus siglas en inglés),  describió la práctica de exportar productos químicos considerados demasiado peligrosos  para ser utilizados en UE,  como un “sorprendente doble estándar”.

La UE no es la única región vulnerable a tales acusaciones: China, el mayor productor mundial, está en el proceso de eliminar su uso, dijo Mole. “No hay ninguna razón para continuar”,  agregó. “Esto es un fracaso masivo en el sistema regulador: si un plaguicida está prohibido, no debe ser exportado para su uso en otros países”.

La industria argumenta que el paraquat es uno de los herbicidas más eficaces, hay pocas alternativas y es seguro siempre que se use correctamente.

Pero Mole dijo: “Hay un montón de alternativas reales – de lo contrario no lo habríamos eliminado en la UE. La gente puede prescindir de él, pero podría afectar las ganancias de Syngenta, y lucharán con dientes y uñas para mantenerlas “.

El portavoz de Syngenta argumentó que el paraquat no fue prohibido por la UE, aclaró que su registro para uso en el bloque fue anulado por un fallo del Tribunal Europeo de Justicia de 2007. “Ni la decisión, ni la interpretación realizada por la comisión, constituyó una prohibición”, dijo. “El tribunal no estaba calificado ni facultado para – ni lo hizo – llegar a ninguna conclusión de que el paraquat era intrínsecamente inseguro o peligroso”.

El fallo determinó que una decisión de 2003 de permitir el uso del paraquat no “cumplía el requisito de protección de la salud humana y animal”.

Una portavoz del Departamento de Agricultura y Asuntos Rurales dijo que el Reino Unido es signatario de la Convención de Rotterdam, que regula el movimiento transfronterizo y etiquetado de plaguicidas y otros productos químicos peligrosos. “El Reino Unido apoya la acción mundial sobre sustancias peligrosas que cumplen los criterios científicos para la inclusión en el Convenio de Rotterdam, como el dicloruro de paraquat”, dijo.

Se sabe que hay países que han bloqueado esa propuesta.

Traducción: Liza Covantes

Photograph: Arnd Wiegmann/Reuters

Enviado para Combate Racismo Ambiental por Zuleica Nycz.

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